La Semana Santa termina con un tiempo inmejorable

Sin lugar a dudas, la Semana Santa se ha vestido de verano. Estoy seguro que a los nazarenos que hayan salido con el capirote a las 5 de la tarde en Sevilla con más de 30 grados, no les ha sido nada agradable la temperatura que ha hecho. No obstante, a los miles de asistentes que han acudido a las procesiones nos encanta el buen tiempo, y nos incita más a salir. Otros años hemos tenido que ver procesiones bajo lluvia, incluso muchas veces no hemos podido ni verlas porque se han cancelado o porque directamente no hemos tenido ganas de salir de nuestra casa en un día lluvioso.

Nadie se esperaba una Semana Santa con unas temperaturas tan buenas, y menos sabiendo cómo entró el invierno, y cómo se ha comportado durante esta temporada. Tanto en nieve como en lluvias torrenciales, el clima de este invierno ha sido de los más fuertes de los últimos años. Por poner un ejemplo, en una tierra cálida como suele ser Albacete, dejó una temperatura histórica, haciendo marcar al mercurio ni más ni menos que 26 grados bajo cero.

Los más pesimistas pensaban que estos días terminarían pasados por agua, pero lo cierto y verdad es que hay mucho que agradecer, pues las temperaturas han acompañado totalmente a las fiestas que tanto dinero reparten por las principales ciudades de España.

 

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